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miércoles, 11 de julio de 2012








¿Colombia es pasión o narcotelevisión?

 De entrada lo digo, criticar la narcoestética
es un acto de arrogancia burguesa.
 Por lo tanto, esta no es una crítica
pero tampoco una celebración
 es un dar cuenta.
 Omar Rincón 

Desde siempre Colombia ha sido un país caracterizado por el café, el cóndor, la palma de cera y la orquídea, gran patrimonio para el mundo,  pero últimamente ha tomando el papel  donde muestra el talento no solo de los actores si no en sus productores, plasmando “realidades” que agobian el país, lo que nos convierte en un productor en potencia de narcotelevision a nivel mundial.
Mientras queremos demostrar con campañas, hechos, canciones que Colombia es pasión, estas personas con su afán de lograr fama y en su ambición por tan complicada competencia comercial en el campo denigran el país de tal manera que lo que nos caracterizaba en un principio deja de serlo y nos convertimos en el país de las prepagos, narcos, drogas y corrupción.
Ahondando exactamente en las narconovelas que últimamente rondan en franjas familiares de los principales canales privados del país y vemos como se ofrece  de una manera indecorosa, donde las mujeres se ofrecen como cualquier producto, donde se venden estereotipos erróneos para las generaciones que viven este tiempo de la narco televisión.
Hablando exactamente de estas narconovelas como La virgen de los sicarios, pasando por El cartel de los sapos llegando a Escobar, el patrón del mal se ve claro la necesidad de los productores de calmar esa sed insaciable de éxito.
 Representar en  su televisión que “son colombianos” y que lo que venden en el exterior y en el país que los vio crecer es narcoviolencia, mujeres de la vida alegre, drogas, sicarios, etc no es orgullo, es un realidad que en su momento fue triste para el país, pero que ahora es solo un recuerdo que debira recordarse pero no darle tanta importancia.
Junto con ellos y sin detenerse en el trasfondo de lo que en realidad proyectan ante el mundo, están apoyados por la narco música, corridos, rancheras y ahora reguetones son los que apoyan y hacen del narco el ser a seguir de los jóvenes de ahora..
Entonces nos hace pensar, ¿tenemos sentido de pertenencia? ¿Colombia es pasión o narcotelevisión?

MARIA ALEJANDRA CASTILLO PEÑA.
Comunicación y Periodismo.

¿LA NARCOESTÉTICA EN COLOMBIA ES UNA REPRESENTACIÓN DE LO POPULAR?


Si lo narco, es popular
Lo Popular, no es narco


“La narcoestética es el gusto colombiano y también el de las culturas populares del mundo. No es mal gusto, es otra estética, común entre las comunidades desposeídas que se asoman a la modernidad y solo han encontrado en el dinero la posibilidad de existir en el mundo.”
Omar Rincón


El fenómeno del narcotráfico y sus elaboraciones culturales, producto de la  masificación de los criterios estéticos,  morales  y políticos del ejercicio de la de la ilegalidad, alrededor del trafico  de drogas y la construcción de actores armados irregulares, que  configuran  en su accionar  una doble lógica de la fuerza, primero, como seguridad de los procesos de producción venta y consumo de estupefacientes, más la protección personal del jefe o los gafes,  quienes   ostentan dicha fuerza como  una  representación del poder,  y  segundo, como mecanismo de amedrentamiento para la ratificación y permanencia  de las  castas mafiosas que elaboran dichos criterios de acción los cuales  en principio, fueron actores externos al aparato estatal. Han generado no solo en los círculos académicos, si no en  gran parte de la sociedad colombiana una serie  de supuesto que pretenden permanecer como canones estéticos, culturales, artísticos, morales y hasta económicos   de  la clase popular.

¿Y porque de la clase popular?, pues bien, el ejercicio del narcotráfico en Colombia, se mantiene al  rededor de clase popular,( claro las clases no populares del país también son parte de la empresa del narcotráfico, pero en otra medida,  memos cotidiana e impersonal que la clase popular)  al ser esta la que a partir de una irregularidad en la formas de acumulación de capital, ve una falsa salida  en el narcotráfico a su insoportable condición de dominación y  exploración, dejando en nuestro país  una marca casi imborrable, que combino la superchería, con las construcciones idealizadas del sujeto popular (narco) que se convierten en referente  social, al ser capaz de transformarse en un sujeto de poder, distinto al sujeto de poder tradicional ( Burgués) construido desde abajo. Pero que además se ve legitimado y fortalecido  en su ejercicio de poder por  los grandes elementos de “identidad” que ha construido en seno  de la cultura popular.  Esto  no quiere decir de ninguna manera que el narco sea un proyecto de transformación de lo establecido en términos dominados y dominantes,  pero, si es un proyecto con prácticas que pretende tener características populares de dominación que se ejecuta desde lo establecido como estructura de dominación y desde lo no establecido como estructura de dominación.

Pero esta construcción del ideario narco, en la clase popular  como una manera no solo de expresarse, si no de ser, tendrá que ponerse en el circulo permanente de producción y reproducción de la cultura popular, a la  cultura de masas y nuevamente a  la cultura  popular en un recorrido sucesivo que tiende al infinito,  promovido y ejecutado por los medios de masivos de comunicación y las variadas esferas de la industria cultural, música, cine televisión etc. Que sobra  decirlo,  son controlados por intereses  económicos- políticos superiores (por lo menos en relación de capitales)

Esto ha llevado a la de la excesiva disfrazada y diseñada manera de ver entender y  reproducir las conductas del narco  como conductas de simpatía popular, en las ya  conocidas series novelas películas y temas musicales son contar con  las apreciaciones estéticas del vestir y las relaciones del leguaje que  en nuestro país  han hecho carrera desde los  medios hasta las comunidades, a las cuales tendremos que prestarle particular atención a ese pequeño pero gigantesco tránsito de las narraciones,  de la cotidianidad del la empresa del narcotráfico y su traducción audio visual masiva.

Porque como criterio personal, creo que existen otras maneras formas y lógicas de entender el fenómeno del narcotráfico en Colombia que no precisamente esta cruzado  por la interpretación de  las expresiones de la narco cultura como expresiones culturales engendradas propiamente en los sectores populares, sino como imposición de consumos culturales, que encuentran de  los grandes referente del narcotráfico en Colombia (narcos) conectores con  la cultura popular ( por su  abstracción clase) que se ratifica en masificación de sus conductas. Y  mejor si es televisado en horario AAA, y más ahora que la disputa es por el pasado.

Sebastián Gutiérrez
Cod. 051200392009
Critica de cine  y televisión
Comunicación social periodismo