SAFETY LAST
Entre el Progreso y la risa
Safety Last (El hombre mosca) de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor (1923)
La imagen de un hombre colgado de un reloj en lo alto de un edificio pervive en la memoria del cine. Un hombre de lentes redondos y vestido de traje se sosteniente de una de las manecillas de un reloj mientras su sombrero cae al vacío y él intenta desesperado no correr la misma suerte.
El sueño de progreso asociado a la gran ciudad, llena de almacenes, fábricas y oportunidades para todos; además de la a posibilidad y promesa de escalar socialmente a partir del trabajo duro y las circunstancias ofrecidas en los centros industriales y económicos americanos nacientes en los años 20, es magistral e irónicamente representada y cuestionada en la película Safety Last protagonizada por el cómico estadounidense Harold Lloyd.
Una promesa de amor y éxito en la gran ciudad llevan al personaje de esta historia Harold, un joven enamorado y con sueños de riqueza a aventurarse en busca de mejorar sus condiciones económicas y poder casarse con su novia Mildred. Tras esta historia clásica de amor joven que busca construir un futuro “perfecto” y soñado, se desarrolla una serie de incidentes cargados de humor y graciosamente representados por sus personajes. Incidentes resultantes de los engaños del protagonista sobre su verdadera condición en la gran ciudad y el éxito conseguido en el logro de sus sueños de juventud.
La agradable musicalización dota de sentido y ritmo las escenas más cotidianas, desarrolladas en una tienda de telas y en las calles de una ciudad cuya actividad comercial le ha dado nuevos ritmos y movimientos. Esta película representa al cine mudo y la posibilidad de a partir de los gestos, la actuación y el ritmo del montaje crear imágenes que permiten imaginar un grado de sonoridad en la historia lo que no hace extrañar la palabra hablada a los acostumbrados a la voz, los efectos y cualidades del sonido.
La forma de narrar, dinámica y entretenida. Además de la metáfora del progreso y la escalada social ofrecida a través de la vida de este hombre mosca, convierten a esta película en una agradable oportunidad para acercar al cine mudo a una generación rodeada de ruido.
Esta película es de una época en que los edificios aumentan gradualmente su altura modificando el paisaje al que estaban acostumbradas las personas y convirtiendo las alturas en un sueño alcanzable. La metáfora de la escalada social representada a partir de la escalada al edificio de Harold nuestro protagonista, representa también los diferentes obstáculos para el progreso individual acusado de no potenciar las capacidades propias sino de privilegiar el espectáculo y el poder de la multitud.
Por otra parte y quizás la más importante esta película hace reír. Sus escenas bien logradas desde la comedia y lo absurdo ofrece además la posibilidad de emocionarse , agarrarse a la silla y disfrutar de una experiencia que en ausencia de palabras habladas nos llena de recursos visuales y de una historia bien lograda.
