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miércoles, 4 de julio de 2012

Apreciación de Safety Last 1923.


SAFETY LAST




Entre el Progreso y la risa

Safety Last (El hombre mosca) de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor (1923)

La imagen de un hombre colgado de un reloj en lo alto de un edificio pervive en la memoria del cine. Un hombre de lentes  redondos y vestido de traje se sosteniente de  una de las manecillas de un reloj  mientras  su sombrero cae al vacío  y él intenta desesperado no correr la misma suerte. 

El sueño  de progreso asociado a la gran ciudad,  llena de  almacenes, fábricas  y oportunidades para todos;  además de la a posibilidad  y promesa de escalar socialmente  a partir  del trabajo duro  y las circunstancias ofrecidas  en los centros  industriales  y económicos  americanos nacientes en los años 20,  es magistral e irónicamente  representada y cuestionada  en la película  Safety Last  protagonizada por el cómico  estadounidense Harold Lloyd.

Una promesa de amor y éxito en la gran ciudad llevan al personaje de esta historia Harold,  un joven enamorado y  con sueños de riqueza  a aventurarse   en busca de mejorar sus condiciones económicas y poder  casarse  con su novia Mildred. Tras esta  historia clásica  de amor joven   que busca construir un futuro “perfecto”  y  soñado, se desarrolla una serie de incidentes cargados de humor   y graciosamente   representados por sus personajes. Incidentes resultantes de los engaños del protagonista sobre su verdadera condición  en la gran ciudad y   el éxito conseguido  en el logro de sus sueños de  juventud.

La  agradable musicalización  dota  de sentido y ritmo  las escenas más  cotidianas,  desarrolladas en  una tienda de telas y  en las calles de  una ciudad  cuya actividad comercial  le ha dado  nuevos  ritmos  y movimientos. Esta película  representa al cine mudo  y la posibilidad de  a partir  de los gestos, la actuación   y el ritmo del montaje   crear imágenes  que permiten  imaginar un grado de sonoridad  en la historia lo que no hace extrañar  la palabra hablada  a los   acostumbrados   a la voz,  los efectos  y cualidades del sonido.

La forma de narrar, dinámica y entretenida. Además de la metáfora del progreso y la escalada social ofrecida  a través de la  vida de este hombre mosca, convierten a esta película en una agradable  oportunidad para acercar al cine mudo a una generación  rodeada de ruido.

 Esta película  es de una época en que los edificios  aumentan gradualmente su altura  modificando el paisaje  al que estaban acostumbradas las personas  y convirtiendo   las alturas en un sueño alcanzable. La metáfora de la escalada social  representada a partir   de la escalada  al edificio  de Harold nuestro protagonista,   representa también los  diferentes obstáculos  para el  progreso  individual acusado de no potenciar las capacidades  propias sino de  privilegiar  el espectáculo  y el poder de la multitud.

Por otra parte y quizás la más importante  esta película  hace reír. Sus  escenas  bien logradas  desde la  comedia y lo absurdo   ofrece   además  la posibilidad de emocionarse , agarrarse a la silla  y disfrutar de una experiencia  que en ausencia de palabras habladas   nos llena  de   recursos visuales  y de una historia bien lograda.
                                                                                        Por  Ana María Medina Suárez